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Este documento es la contribución de Freedom Road Socialist Organization (Organización Socialista Camino de la Libertad) al X Seminario Internacional en Quito, Ecuador sobre problemas de la revolución en América Latina.


El proceso revolucionario en Latinoamérica y las tareas de los comunistas estadounidenses

Gran aumento de movimientos de liberación nacional en Latinoamérica

El imperialismo – capitalismo en su etapa monopolista – significa guerra, opresión y explotación. En las regiones dominadas por el imperialismo más de un billón de personas sufren de hambre. Más de 100 millones de personas han sido refugiadas o forzadas a emigrar de sus tierras natales. Escuadrones de la muerte están siendo utilizados en contra de los trabajadores que luchan para sobrevivir. La libertad nacional y la auto-determinación son pisoteadas por los poderes imperialistas, particularmente los Estados Unidos.

Latinoamérica y el caribe han sufrido mucho tiempo bajo el imperialismo yanqui. Desde la llamada “doctrina Monroe”, los lideres estadounidense han visto esta región como su propia tierra. El neocolonialismo es la forma principal de la opresión nacional en Latinoamérica hoy, y los Estados Unidos no vacila en usar métodos políticos y militares para dominar el pueblo latinoamericano.

Como respuesta, hay un profundo proceso revolucionario tomando lugar en el cono norteño de Suramérica, que incluye los movimientos populares en Perú, el gobierno progresista y patriótico de Hugo Chávez, el poderoso movimiento de reforma agraria en Brasil, y el movimiento para nacionalizar los recursos de energía en Bolivia. La contradicción entre el imperialismo y las naciones oprimidas se intensifica a través de Latinoamérica, donde la gran mayoría de la gente no puede seguir viviendo como hasta ahora y los que tienen el poder no pueden seguir gobernando como hasta ahora. Colombia esta a la vanguardia de este proceso, donde la revolución armada está enfrentando a la contrarrevolución armada en el campo de batalla. La guerra en Colombia es de importancia vital para los imperialistas – alrededor de 1000 militares (algunos militares activos y otros ‘ex-militares’) están involucrados en el combate allá. Una victoria para el movimiento para la liberación nacional en Colombia sería un golpe increíble al imperialismo estadounidense. Finalmente, Cuba socialista sigue siendo un faro de liberación para los pueblos en todo el hemisferio de las Américas.

Estas luchas son muy importantes, cuando pensamos que desde hace sólo quince años, el movimiento revolucionario global estaba confundido y en crisis. Las naciones en desarrollo están en el centro del proceso revolucionario mundial, y el aumento de la lucha revolucionaria en Latinoamérica representa cuan lejos hemos viajado desde entonces.

Algunas características de la agresión imperialista en Latinoamérica

Generalmente, el imperialismo estadounidense ha ido declinando desde los principios de los años 70. Actualmente, esta sitiado con un proceso prolongado del estancamiento económico, que tiene como raíz la crisis prolongada de la superproducción a escala mundial. El análisis de Lenin, que el imperialismo es como un coloso con pies de arcilla, es una caracterización apta de los Estados Unidos en el periodo actual. Las raíces de la guerra de Bush en contra del mundo no vienen de alguna supuesta fuerza o vitalidad nueva. Al contrario, esta ofensiva es un signo de debilidad, una inhabilidad de consolidar y expandir el imperio por métodos económicos y políticos, por lo que ha sido necesario un giro hacia métodos militares.

Los países socialistas y los países donde fuerzas anti-imperialistas tienen el poder estatal representan los polos más avanzados de lucha en contra del imperialismo estadounidense. En todos los continentes el imperialismo estadounidense enfrenta la derrota. La resistencia heroica del pueblo iraquí ilustra bien la tendencia subyacente en el mundo de hoy: los países quieren independencia, las naciones quieren liberación y el pueblo necesita revolución. La resistencia iraquí es una inspiración para los demás en el medio oriente y a través del mundo. El golpe que da al imperialismo es comparable con el golpe que Vietnam le dio al imperialismo hace 40 años. Latinoamérica también está un campo de batalla clave, donde el imperialismo estadounidense está intentando por todas maneras defender su imperio en declinación.

Hay algunas características específicas de la dominación imperialista de Latinoamérica.

Economía

La explotación y expropiación de riquezas es el objetivo fundamental del imperialismo. Sus instrumentos económicos incluyen proyectos neocoloniales de ajuste estructural, la privatización, y la deuda masiva impuesta a las naciones en desarrollo (especialmente en Latinoamérica), y administrada por instituciones financieras multilaterales que son dominadas por los Estados Unidos (Banco Mundial, FMI, OMC).

La política de ladronismo está codificada en acuerdos de libre comercio a nivel internacional, bilateral y trilateral como la ALCA, el TLC, AFTA y otros. La agricultura, la salud pública, los servicios sociales, la educación pública, los derechos de los trabajadores y el medio ambiente están todos bajo el fuego de estos acuerdos. Al final, miles se quedan en la miseria y el desempleo, mientras las compañías estadounidenses se ríen del banco – sin tener que pagar impuestos.

Un efecto de la dominación imperialista es el empobrecimiento progresivo de los campesinos, muchos de los cuales han perdido sus tierras.

Política

Directa e indirectamente, Estados Unidos siempre ha hecho intervenciones en los procesos políticos internos en Latinoamérica. Una vez tras otra, EEUU ha puesto presión, con medidas económicas y militares, para ‘parar la amenaza del comunismo en Latinoamérica’. A principios de los años 70 Salvador Allende, el presidente de Chile elegido democráticamente, fue derrocado con asistencia estadounidense, estableciendo la dictadura de Pinochet. Intervenciones similares estadounidenses pasaron también en la República Dominicana, Granada, Perú, Colombia, El Salvador, Guatemala, Ecuador y otros países, causando en total cientos de miles de muertos.

Hoy, por un lado los imperialistas amenazan al pueblo Latinoamericano con sanciones económicas y guerra, si apoyan proyectos políticos a los que Estados Unidos se opone. Por otro lado, EEUU da mucha ayuda y asistencia a proyectos políticos reaccionarios. A través de la Fundación Nacional para la Democracia (por sus siglas en inglés: National Endowment for Democracy), EEUU ha dado dinero a varios oponentes políticos del presidente Hugo Chávez en Venezuela. La FND jugó un papel importante en el intento del golpe de estado en contra de Chávez en el 2002. La misma estrategia está siendo utilizada en Haití, en donde con el fin de influir en las elecciones haitianas, la FND está dando dinero a grupos vinculados con la pequeña élite y los ex-militares del país.

Este año 2006 es muy importante, por supuesto no sólo en Venezuela sino en todo el hemisferio, debido a las muchas elecciones presidenciales. Venezuela, Haití, Ecuador, Bolivia son cuatro de los países prioritarios de la FND en el 2006. Cuba siempre encabeza su lista, con financiamiento especial para proyectos contrarrevolucionarios. En el 2005, dieron dos veces más dinero que antes para intentar derrocar a Cuba revolucionara.

Militar

Hemos entrado a un período de guerra prolongada de gran escala, patrocinado por los EEUU. Eso está reflejado en las ocupaciones militares de Afganistán e Irak, en las amenazas en contra de la República Popular Democrática de Corea e Irán, el combate directo en el bosque de Colombia, e intentado un golpe de estado en contra del gobierno progresista de Hugo Chávez en Venezuela.

El 11 de septiembre creó el espacio político para el imperialismo estadounidense para utilizar sus fuerzas militares en contra de otras naciones. Aunque es incorrecto sobreestimar lo que Estados Unidos puede hacer con su poder militar, lo cierto es que dicho poder es formidable. Los avances en la ciencia y la tecnología son rápidamente aplicados a nuevos sistemas de armas. EEUU tiene bases militares en todo el mundo y sus tropas son numerosas, bien entrenadas, y bien armadas. Además Estados Unidos tiene varios ejércitos títeres (Israel, Colombia, etcétera) bajo su comando.

En los últimos años, EEUU ha creado nuevas bases militares en Ecuador, Paraguay, Aruba, Curaçao, y El Salvador. Cientos de soldados estadounidenses están estacionados en estos “sitios de operaciones avanzadas” en lugares estratégicos desde el punto de vista militar a través de Latinoamérica. Estas bases se suman a las bases estadounidenses ya existentes en Cuba (Guantánamo), Honduras y Puerto Rico. La comandancia estadounidense del sur también opera 17 sitios de radar, más que todo en Perú y Colombia. Más de 2,600 militares estadounidenses están estacionados a través de Latinoamérica.

EEUU manda millones de dólares de ayuda militar cada año a gobiernos latinoamericanos que ellos consideran ‘amigables’. La ayuda militar a Latinoamérica ha crecido a $122 millones de dólares, más que 34 veces más grande que su nivel en el año 2000. Durante este mismo período, el total de ayuda extranjera de los EEUU bajó.

La comandancia estadounidense del sur dirige la presencia militar en Latinoamérica. Basada en Miami, con un presupuesto anual de $800 millones de dólares y 1470 empleados, SouthCom se preocupa por 19 países en Centroamérica y Suramérica y también de 13 países en el Caribe. EEUU tiene relaciones de cooperación militar con casi todos los países en Latinoamérica y el Caribe. Su relación más cercana es con el ejército de Colombia, y EEUU considera que la estabilidad del ejército colombiano es la primera prioridad de seguridad estadounidense en Latinoamérica. Por mucho tiempo estrategas estadounidenses han tenido miedo de que la inestabilidad en Colombia podría crecer y desestabilizar a los países vecinos, poniendo en peligro el acceso estadounidense al petróleo.

De hecho, la inestabilidad en el medio oriente ha hecho que los recursos energéticos latinoamericanos sean más estratégicos que nunca para EEUU. Colombia produce más petróleo que algunos países en el golfo pérsico, y exporta la mayoría de su petróleo a refinerías en Texas y Louisiana, en EEUU. Mientras tanto, Venezuela es el cuarto exportador de petróleo a EEUU después de Arabia Saudita, México y Canadá; la región Orinoco de Venezuela contiene la acumulación más grande de hidrocarburos en todo el planeta (270 billones de barriles de petróleo, 10 billones más que el total de reserva en Arabia Saudita). Bolivia y Perú también tienen grandes depósitos de gas natural.

En Colombia, EEUU ha optado por una política de guerra total en contra de la revolución colombiana. Fuerzas Especiales estadounidenses guardan la tubería de petróleo de la compañía Occiental Petroleum y sirven como guardaespaldas para el presidente Uribe. En Venezuela, el gobierno progresista y patriótico de Hugo Chávez está en el blanco de los EEUU, y él ya sobrevivió un intento de golpe de estado y una campaña de desestabilización orquestado por la CIA.

Tareas de los comunistas en los Estados Unidos

Bush dice que habrá una “guerra sin fin.” En este contexto, las tareas de los marxista-leninistas en los Estados Unidos son claras. La llamada “guerra contra el terrorismo” es y seguirá siendo la vanguardia de la reacción. Nuestra respuesta debe ser de dar liderazgo práctico y de construir los movimientos en contra de la intervención estadounidense en todo el mundo. Eso significa que tenemos que hacer el mejor esfuerzo que podemos para movilizar a las masas para exigir el fin de las guerras estadounidenses, no sólo in Irak sino también en Latinoamérica y a través de todo el mundo. Hacernos a un lado y criticar algún aspecto del movimiento antiguerra, sería abandonar nuestras responsabilidades como comunistas y entregar el liderazgo del movimiento a los socialdemócratas, trotskistas y otros oportunistas.

También está la tarea de ganar la gente con pensamiento de avanzada al marxismo-leninismo y a la construcción de un partido. Eso significa trabajar para ayudar a los activistas de avanzada en el movimiento antiguerra para que ganen un entendimiento científico de por qué los imperialistas hacen lo que hacen, y porque es necesario construir una organización comunista que lucha para arrancar el orden existente.

Mientras trabajamos para proveer liderazgo práctico al movimiento y trabajamos para construir una organización revolucionaria en los Estados Unidos, también debemos estar al lado de los pueblos de todo el mundo en contra del imperialismo y estar en solidaridad con las fuerzas que resisten la dominación imperialista. Creemos en el internacionalismo proletario, y creemos que la solidaridad real entre los trabajadores de los EEUU y los pueblos y gobiernos que resisten el imperialismo es una prioridad importante.

Como explica Stalin en Los fundamentos del leninismo:

Leninismo … reconoce la existencia de capacidades revolucionarias en el movimiento de la liberación nacional de los países oprimidos, y en la posibilidad de utilizar estas para derrocar el enemigo común, para derrocar al imperialismo. Las mecánicas de desarrollo del imperialismo, la guerra imperialista y la revolución en Rusia completamente confirman las conclusiones del leninismo en este tema. Por eso, existe la necesidad de que el proletario de las naciones “dominantes” apoyen –firme y activamente– al movimiento de liberación nacional de los pueblos oprimidos y dependientes.

Por el hecho de que Estados Unidos es el opresor principal de los pueblos del mundo, los marxista-leninistas estadounidenses tenemos una responsabilidad especial para apoyar el internacionalismo proletario. En todos los continentes, hay movimientos patrióticos y progresistas que quieren liberarse del imperialismo. A nivel práctico el criterio principal que usamos para valorar cualquier movimiento, partido o gobierno es si sus políticas y acciones tienden a debilitar a los imperialistas.

Los criminales de guerra en la casa blanca y en el pentágono están intensificando su campaña para criminalizar los movimientos de liberación nacional. Específicamente, han tildado a varias organizaciones progresistas y revolucionarias como terroristas, incluyendo el Partido Comunista de Filipinas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (juntos con las organizaciones de resistencia musulmanistas en Palestina). Debemos oponernos a todo intento de criminalizar estas luchas, y apoyar el derecho de los pueblos oprimidos a levantarse en contra del imperialismo. Estamos en contra del encarcelamiento de Ricardo Palmera de las FARC, y trabajamos por su libertad así como también la libertad de otros presos políticos.

Bajo la “guerra contra el terrorismo”, los capitalistas monopolistas que tienen el poder en Estados Unidos también han iniciado una ofensiva en contra del pueblo norteamericano. Eso incluye las redadas de miles de árabes y musulmanes, un fuerte ataque en contra de los derechos democráticos bajo el “Acta Patriota”, el uso del Acta Taft-Hartley (una ley anti-sindical implementada en los años 50) para parar la huelga de los trabajadores portuarios, y un ataque legislativo anti-inmigrante dirigido a los trabajadores indocumentados de México y Latinoamérica.

Como comunistas, entendemos que los cambios entre el equilibrio de fuerzas a nivel mundial tienen un impacto concreto sobre nuestros esfuerzos de construir un movimiento revolucionario en Estados Unidos. La realidad de un gran imperio – que tiene su capitolio político en Washington D.C. y su capitolio financiero en Wall Street – genera una relación dialéctica entre los esfuerzos de los pueblos del Tercer Mundo para lograr la liberación nacional, la independencia, y la rivalidad entre los imperialistas por un lado, y por otro lado el clima político dentro de nuestro país.

Este es un momento excelente para trabajar entre los pueblos oprimidos vías de desarrollo y los países capitalistas desarrollados (por ejemplo el nuevo movimiento de los trabajadores indocumentados en Estados Unidos).

¡Que viva el internacionalismo proletario!
¡Que viva la unidad de los pueblos del mundo!

 

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