La OSCL condena el bloqueo energético de EE.UU. a Cuba

Cuba está en una aguda crisis de combustible porque EE.UU. le está estrangulando el suministro. El combustible para aviones ha desaparecido de los aeropuertos, y hospitales y escuelas están racionando la electricidad, enfrentando apagones en toda la isla. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, llamó a esto por lo que es, un “bloqueo energético” que afecta a todos los sectores de la sociedad. Es indefendible.

Durante años, Venezuela suministró la mayor parte del petróleo a Cuba, como parte de un intercambio cooperativo por médicos y ayuda médica cubana. La intensificación de las sanciones contra Venezuela y el secuestro indignante del presidente Maduro rompieron ese salvavidas. A finales de enero, Trump firmó una orden ejecutiva para amenazar a cualquier país que le venda petróleo a Cuba. Incluso México según reportes detuvo los envíos de petróleo bajo las amenazas de aranceles de EE.UU. Rusia, el otro gran proveedor de Cuba, entregó combustible por última vez en febrero de 2025 y apenas ahora está discutiendo más ayuda. La isla está siendo presionada desde todos lados y el mensaje de EE.UU. hacia los demás es, “aíslen a Cuba por completo o paguen el precio”.

Intentar aplastar a Cuba ha sido una obsesión de toda la vida para Marco Rubio, quien junto a Trump lidera la ofensiva del bloqueo energético. Esto es parte del manual de estrategia reciente del gobierno de Trump de intentar de manera torpe pero brutal intimidar a otros países, tanto amigos como adversarios, a la voluntad de Washington. Estas son las maniobras de un imperio en decadencia.

Por casi sesenta y cinco años Cuba socialista se ha mantenido firme y orgullosa, con el pueblo defendiendo su revolución y el sistema socialista que construyeron. Frente a toda dificultad, ese sistema ha seguido impulsando la visión de una sociedad hecha por y para la clase trabajadora. Garantizar las cosas que construyen un futuro digno para todos—salud, educación, vivienda—está en el centro de esa visión.

Las generaciones mayores de cubanos recuerdan lo que había antes de la revolución. Era una pesadilla para la gente común y un patio de recreo para las élites foráneas—una dictadura respaldada por EE.UU. y una pobreza aplastante para las mayorías mientras unos pocos vivían como reyes. El pueblo cubano se ha atrevido a construir una sociedad donde las personas están antes que las ganancias, y no van a dar marcha atrás.

Las interminables sanciones de EE.UU., los intentos de desestabilización, y ahora el estrangulamiento de la energía que sostiene a la isla, hacen sufrir a la gente común de Cuba, y ese es el objetivo. Condenamos este acto de agresión y nos solidarizamos con Cuba contra el imperialismo estadounidense.

¡No más bloqueo!

¡Viva Cuba socialista!