En el Día Internacional de los Trabajadores, honramos las luchas globales pasadas y presentes por un mundo mejor. Nos comprometemos a seguir adelante con las antorchas de la liberación, porque hay mucho contra lo que luchar y mucho por lo que luchar. El capitalismo monopolista está construido sobre la explotación y nos hereda sufrimiento innecesario, destrucción ambiental y guerras interminables. La decadencia es evidente. Los precios suben fuera de control, las familias caen en bancarrota por los gastos médicos, millones enfrentan deudas insoportables y la gente trabajadora que ya estaba al borde del abismo está siendo empujada a la ruina. El sistema les entrega ganancias obscenas a los de arriba, quienes son implacables en su búsqueda de ganancias. Nosotros deberíamos ser aún más implacables para construir las fuerzas unidas de los trabajadores y los pueblos oprimidos que puedan derrocarlos.
El Primero de Mayo nos recuerda que el pueblo organizado puede dar golpes contra este sistema. Atraviesa la mentira de que nada va a cambiar, o de que no podemos hacerlo mejor.
La historia del Primero de Mayo tiene sus raíces en un gran levantamiento de la lucha de clases. Comenzó en Chicago en 1886, cuando los obreros de las fábricas sufrían condiciones brutales y jornadas extremas. Dijeron ya basta e inundaron las calles, enfrentándose a los pistoleros a sueldo de los barones ladrones. El Estado ejecutó a cuatro de los líderes de la huelga. Estos héroes mártires de la clase trabajadora se convirtieron en un punto de unión del poder popular, y el 1 de mayo se convirtió en el día para que la gente trabajadora avanzara en nuestras demandas.
Bajo la bandera de la lucha, cada año se realizan enormes manifestaciones del Primero de Mayo en todo el mundo. Este año es el 20 aniversario de las megamarchas – la lucha por los derechos de los inmigrantes contra el proyecto de ley racista de Sensenbrenner que trajo de vuelta el Primero de Mayo al frente como un día de protesta masiva en Estados Unidos.
En todo el país, el gran levantamiento contra la brutalidad de ICE y la lucha contra la deportación masiva crearon una fuerza que ha impulsado todas las luchas populares. Estas son las primeras batallas importantes contra la agenda de Trump, que convocaron a una amplia diversidad de personas y forjaron nuevos luchadores. Desde Los Ángeles hasta Chicago, la gente se rebeló con manifestaciones masivas y una muestra de fuerza para echar para atrás los ataques de Trump.
Los agentes de ICE, descarados y violentos, han asesinado a sangre fría a miembros de la comunidad, tanto inmigrantes como quienes los defienden. En Minneapolis, tres semanas después del asesinato de Renee Good, mataron a Alex Pretti, a solo unas cuadras de donde ejecutaron a George Floyd, en una comunidad donde resuena una historia de amplia resistencia a la violencia estatal. Estos crímenes movilizaron a decenas de miles de personas a las calles. Trump y sus secuaces de ICE intentaron tragarse a Minneapolis entera, pero terminaron ahogándose.
Estas batallas se convirtieron en un momento de “¿de qué lado estás?”. Sectores enteros de la población se activaron por primera vez. En cada levantamiento, la gran cantidad de gente que quiere luchar demuestra que vivimos en tiempos distintos a los de décadas pasadas. Cada vez más personas ven que este sistema, el capitalismo monopolista, no tiene futuro. Es un sistema asentado sobre una base podrida y agrietada, que no satisface las necesidades de los muchos mientras enriquece a unos pocos.
En la era del imperialismo, nos solidarizamos con los trabajadores y los pueblos oprimidos de todo el mundo. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es indefendible. Quieren destruir el campo de resistencia que ha estado al frente de la lucha por Palestina. Nos alegra si Irán tiene éxito, no solo porque la guerra es injusta, sino porque compartimos un enemigo común: los capitalistas monopolistas al mando de la maquinaria de guerra.
El imperialismo estadounidense está en decadencia, y el ritmo al que las cosas se están desmoronando en este país está acelerando. El crecimiento del movimiento revolucionario también está aumentando. Queremos aprovechar cada oportunidad para sumar más gente a la lucha.
Nuestros movimientos saldrán de esta era más fuertes de lo que entraron. La gente cambia para siempre al participar en estas batallas: su perspectiva, sus ideas sobre lo que es posible y su comprensión de lo que se necesita para derrocar este sistema. No buscamos mantener las cosas estables. Queremos avivar las llamas.
En el Día Internacional de los Trabajadores:
¡Lucha por los derechos de los trabajadores e inmigrantes!
¡Fuera ICE! ¡Alto a las deportaciones!
¡Abajo Trump y los multimillonarios!
¡No a la guerra contra Irán, Líbano y Palestina!